La fe como: respuesta solidaria, sentido ético y
desafío del ideario del cristiano de hoy.
Una respuesta gratuita recíproca.
“La
fe, es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”.
¿Cuántas veces hemos escuchado este versículo de la carta a los Hebreos?
Supongo que muchas veces. Tenemos que profundizar más en esta palabra, valor y
actitud que se compone de dos letras del alfabeto castellano.
Hablar
de fe, sugiere una disposición y una respuesta del hombre, es decir “la
creatura” hacía su creador “Dios”. Es una respuesta gratuita que nace de la
libertad de querer amar. Decimos amar porque implica creer en el otro, en este
caso en “el misterio”.
Sabemos
que a Dios no le podemos conocer totalmente, es un misterio que desborda
nuestras vidas experienciales y metódicas. Nada más podemos hablar de Dios de
forma análoga, nuestras palabras abundan para Dios o se quedan vacías para
expresar nuestro amor hacia él. Es por esta razón, que la mejor forma de
conocerle es a través de la figura humana y divina de Jesús; el creyente que
sostiene su fe en la persona y figura de Cristo, la mantiene en Dios: Jesús exclamó y dijo: El
que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado. Juan 12:44.
La
fe entonces, se convierte en Jesús en una respuesta recíproca. Dios cree en
nosotros y deposita su gracia, además nuestro Padre, Madre confía su amor de lo
creado en nosotros. La respuesta del ser humano, es entonces responder a ese
amor que se da a través de la convicción y la certeza.
Profundizando en la
palabra fe, desde el sentido ético.
La
fe no solo requiere una disposición interna, sino externa a su vez. En un contexto cultural donde el discurso racional e ideológico ha ido
cayendo cada vez más en descrédito, surge la necesidad, ineludible para los
cristianos, de dar testimonio de nuestra fe con el conjunto de nuestra vida. La
ética cristiana, como horizonte del actuar del hombre y de los pueblos se hará
reconocible y creíble cuando la comunidad de los creyentes no sólo la proclame,
sino que la viva como auténtica espiritualidad en el seguimiento de Jesús.
Nuestra proposición ética se certificará sólo por el testimonio. Los
cristianos debemos repensar nuestra fe y tener el coraje para proponer un patrón
ético vivo, que no se impone al modo de la cristiandad medieval, sino que se
ofrece como un camino de libertad, sin renunciar a la pretensión de
universalidad propia de la ética cristiana. Se trata de proponerla como
alternativa, como regalo, como horizonte.
Ahora bien, lo anterior no significa que lacontribución de la ética
cristiana quede reducida a la mística, a la espiritualidad, ascética o al
testimonio personal. Como decíamos en el punto anterior, la mística, la
espiritualidad o el testimonio personal, se verifican en su capacidad para
incidir también en los problemas públicos y nacionales.
Desafíos para le fe hoy,
replanteando las imágenes de Dios:
En nuestra actualidad se está viviendo
cada día una espiritualidad de nuevos conocimientos, y para comprender el
conocimiento de ese Cristo, debemos saber sobre la situación del mundo y sus iglesias. La figura de Cristo como
creyentes la hemos escondido con nuestras tradiciones, que lo inmovilizan y lo
privan de su novedad; el verdadero Cristo siempre es un reto ya que muchos
tratan de fabricarse un Cristo a su manera y conveniencia, como un objeto. Es
importante redescubrir a ese Cristo de los evangelios a ese Cristo que no es más que Jesús de
Nazaret.
Ese Cristo del cual hablo, es el Cristo
histórico que se vincula con el Cristo de la fe; un hombre que nos libera de la
opresión de nuestro entorno, violencia y miseria, que se hace complemento al
plan de salvación y liberación de los hombres, de estructuras de poder
deshumanizantes, esta es la mejor manera de presentar a Jesús hoy en día.
Teniendo en cuenta el documento de
Aparecida en su apartado (n. 365), debemos de abandonar estructuras caducas que
no favorecen a la transmisión de la fe, utilizando una catequesis inculturada,
experiencial y encarnada en el corazón de los hombres, una catequesis abierta a los hombres, teniendo
en cuenta la espiritualidad de nuestra América para la Iglesia a nivel
universal, donde la fe en la persona de
Jesús no solo sea profesada, si no también vivida a la luz del evangelio, para
presentar de manera actual y moderna la figura
de Jesús.( Aparecida n. 480.)
Dios debe ser
captado en nuestras expresiones de fe como:
a) Dios captado
cercano: él se hace cercano a la propia fe vivida, ya que se ve como Dios a
través de Jesús, se acercó a la realidad de su tiempo, el hecho de
esa realidad
eran: pobres, marginados,
prostitutas, etc. se acerca a la realidad opresora de su tiempo y la
desenmascaro; es la encarnación de su mundo de opresión el que se hace presente
en la honrada visión del mundo, ese Cristo cercano es aceptado, comprendido y querido por los pobres del
mundo de hoy. Por eso hoy los pobres le pueden llamar Padre- Madre ya que la
cruz es el máximo símbolo del acercamiento de Dios a los pobres, presentándose
de forma humana.
b) Dios captado
como un Jesús liberador: el da una esperanza a los pobres del reino y se acerca
el fin en que los pobres son librados de la opresión y son dichosos del reino.
Además Jesús dedica su vida al servicio de que se haga realidad, lo ven como
quien les libera en lo profundo de su corazón, como una fuerza interior que los
cambia. Ven a Jesús que lleva a la práctica
destinada a la trasformación
opresora de una comunidad a una comunidad de fraternidad y justicia. Para Jesús
el verdadero Dios, es el Dios vivo que quiere la vida de los hombres generando
dignidad entre los pobres.
c) Dios presente en la historia actual: para conocerle
hay que volver fundamentalmente al pasado, ya que no se trata de inventar a
Dios desde el presente, pero sí de entrar en contacto con él desde el presente,
Cristo resucitado es la esperanza que no muere y queda en la realidad, de
esa forma los creyentes son y saben a
cuerpo de Cristo en la realidad, y hoy en la historia. La presencia de Dios en
Cristo es esa fidelidad que se mantiene al momento de partir el pan y consumir
el vino, que es su propia entrega. Su presencia también es tomada el día del
juicio que se relata en mateo 28,
donde se refiere que: ¡lo que hiciste con mis pequeños me lo hiciste a mí! , “Dios está hoy presente, escondido y con rostro
humano”.
d) Un Dios que es buena noticia: este Dios de Jesús se
descubre realmente en los evangelios; pero no solo históricamente sino en
cuanto a buena noticia, tenemos a un Dios padre y Madre común. Porque ha
derramado su sangre por ese evangelio, por ello el evangelio es perla preciosa
y a que tesoro escondido por el que vale la pena perderlo todo.
También se debe tener en cuenta los
nuevos cambios de paradigmas y debe estarse actualizando en ellos para presentar a estas imágenes de Dios,
según el documento de aparecida (aparecida n. 480), Además debe realizar una
conversión pastoral catequética donde su fin sea: “En el mundo para el mundo y
al servicio del Reino. Donde se busquen nuevos modelos culturales que den
sentido a la fe, que se vivan a partir de cada experiencia de un pueblo.
(Aparecida n. 477), para poder lograr dicha conversión se debe presentar la figura de Dios en Jesús histórico y liberador al hombre de hoy,
para ello es necesario humanizar a la sociedad, donde se den cuenta, que lo principal
es la dignidad humana, olvidándonos de leyes y preceptos “darle el valor al
hombre”, ese valor que es un don que
Jesús vincula y llama. “Amar al Prójimo como a ti mismo”
Por: Walter G. Castro. FSC
