BIENVENIDOS

Somos Vocaciòn..


El ser humano tiene en sì algo de divino, una llamada que trasciende toda su vida. Es llamado por el Divino para que viva en la alegrìa y en una donaciòn sincera en cada momento de ésta historia redimida por Cristo. En medio de la cultura anti-vocacional, nos proponemos replantear que somos vocaciòn, somos llamados, somos escogidos para "ser" y "hacer". No solo al sacerdocio o a la vida consagrada, sino que también a la vida laical, comprometiendonos a ser felices con lo que hacemos.



domingo, 14 de abril de 2013

fuente:Fortis in fide


Pedro... ¿me amas?

Es la pregunta del evangelio de hoy en la que Cristo nuevamente nos hace a cada uno de nosotros. ¿Amamos a Cristo?, es realmente una pregunta que nos interpela y nos  tiene que ayudar a retornar a nuestro ser de Cristianos, pues amar es abrir los brazos como Pedro y seguirle.

El término apacienta a mis ovejas podría entenderse como un: CUIDA, DEFIENDE, AYUDA,CONFORTA, QUIERE...  "AMA”, pero no un ejemplo burdo de amor que  en la actualidad se da que va más inclinado a los deseos que no por ser parte de la naturaleza humana son menos importantes, sino que el Amor del cual se habla es un amor que trasciende, que se siente abrazado, que está dispuesto a caídas y levantadas, a ser cordero en medio de lobos, a caminar entre cardos y espinas... más aun a  cuidar de los suyos "nuestro prójimo”. El hermano que vemos a diario, con el que convivimos, con el que estudiamos, con el que reímos, con el que nos disgustamos, con aquel que a veces somos indiferentes, con aquel que comparte nuestros ideales y con aquellos que no. Es ahí donde nuevamente Cristo nos reafirma: APACIENTA MIS OVEJAS.

Aquellos que tenemos la dicha de vivir en comunidad, de conocer y convivir con diversas maneras de pensar y actuar, pero bajo un mismo llamado, hoy Cristo nos hace una llamada de amor. Más nos vale hacerle caso si queremos ser fieles al llamado de Dios y que a semejanza de Pedro, podamos ser capaces de abrir nuestros brazos como aquel que murió por nosotros en el madero de la cruz para expresarnos su más grande prueba de amor.

Fraternalmente en Cristo: J. Misael

No hay comentarios:

Publicar un comentario